Hay preguntas que caben en una frase y que, sin embargo, nos acompañan toda la vida.
¿Cómo sé si una relación me hace bien? ¿Puedo cambiar de opinión? ¿Cómo digo que algo no me gusta? ¿Qué significa respetar un límite? ¿Y qué hago si siento presión por encajar?
Las respuestas no aparecen mágicamente cuando cumplimos una edad. Las construimos poco a poco, a través de lo que vemos, lo que nos cuentan y lo que aprendemos a conversar.
Por eso nos emociona formar parte del nuevo proyecto de educación afectivo-sexual y coeducación en los centros educativos de Formentera, adjudicado a Emocional por el Consell Insular. No porque exista una manera única de querer, sino precisamente porque las relaciones sanas se construyen sobre algo que todas las personas merecen: respeto, información, libertad y cuidado.
En una isla reconocida por su paisaje, queremos poner la atención en algo menos visible y no por ello menos importante: las conversaciones que ayudan a crecer.
El cariño no debería enseñarnos a renunciar a nosotros mismos
En ocasiones, la educación afectivo-sexual se reduce equivocadamente a una lista de contenidos biológicos o a una charla puntual. Pero una formación bien diseñada tiene un alcance más amplio.
Habla de emociones y de cuerpo, sí. También habla de autoestima, intimidad, relaciones, derechos, límites, diversidad y prevención de las violencias. Habla de cómo cuidarnos a nosotros mismos y cómo respetar a otras personas sin exigir que todas sientan, piensen o vivan lo mismo.
La educación afectivo-sexual es un proceso educativo que ayuda a comprender los vínculos, el cuerpo, la intimidad y las relaciones desde el conocimiento, el respeto y la responsabilidad, con contenidos apropiados para cada edad.
Y hay algo esencial: una buena educación no asusta ni avergüenza. Tampoco impone confidencias. Ofrece herramientas para que cada persona pueda tomar decisiones informadas y reconocer situaciones que no son respetuosas.
Hablar a tiempo, con rigor y sensibilidad, es una forma de prevención.
Una isla, muchas etapas de aprendizaje
El contrato del Consell Insular de Formentera, expediente 2024/4385, C04/2025, contempla la elaboración, implementación, ejecución y evaluación de un programa formativo en centros educativos.
Su planteamiento no se limita a un único grupo de edad. La documentación pública prevé un diagnóstico inicial por centro y un diseño curricular adaptado a etapas de Infantil, Primaria y Secundaria. La propuesta contractual contempla 128 horas anuales de actividades formativas, así como sesiones para familias y acciones de coeducación.
Esto no significa impartir el mismo contenido a un niño de Infantil y a una adolescente de Secundaria. Significa comprender que cada etapa requiere un lenguaje, unos objetivos y un nivel de profundidad diferentes.
En edades tempranas, el aprendizaje puede centrarse en reconocer emociones, el respeto al propio cuerpo, la privacidad, el buen trato y la confianza para acudir a personas adultas de referencia.
Conforme crecen, pueden abordarse con mayor profundidad la presión de grupo, las relaciones de pareja, el consentimiento, la igualdad y el papel de las redes sociales, siempre con criterios adecuados a la edad y al contexto educativo.
Lo importante no es adelantar conversaciones sin sentido. Es no llegar demasiado tarde a conversaciones que ya forman parte de la realidad de quienes crecen.
Cuatro palabras que merecen tiempo
La educación afectivo-sexual es amplia. Para entender su valor, quizá convenga detenernos en cuatro ideas que suelen aparecer en las preguntas más importantes.
Consentimiento: una conversación, no una casilla
El consentimiento no es un trámite ni una respuesta que se pueda dar por supuesta. Tiene que ver con decisiones libres, respeto por los límites y ausencia de presión.
Aprenderlo significa entender que nadie nos debe afecto, intimidad o atención; y que nosotros tampoco estamos obligados a ofrecerlos para conseguir aceptación.
Es una enseñanza relevante tanto para reconocer nuestros propios límites como para respetar los de los demás.
Igualdad: detectar lo que hemos normalizado
Las expectativas sobre cómo deberían comportarse niñas y niños, chicas y chicos, siguen apareciendo en mensajes cotidianos. La coeducación propone revisarlas de manera crítica y construir relaciones menos condicionadas por estereotipos.
No busca enfrentar identidades. Busca ampliar oportunidades para que cada persona pueda desarrollarse sin un guion impuesto.
Por eso tienen sentido las actividades sobre masculinidades positivas y sobre corresponsabilidad en los cuidados y en los vínculos, siempre planteadas desde el respeto y la evidencia educativa.
Diversidad: que nadie aprenda a sentirse fuera
El respeto a la diversidad sexual, afectiva, familiar y de género es parte del compromiso con una educación que no excluya.
Los contenidos deben ser rigurosos, comprensibles y sensibles a diferentes circunstancias personales y necesidades educativas. La inclusión empieza por la manera de hablar, escuchar y responder a las preguntas, sin ridiculizar ni convertir a nadie en portavoz involuntario de un colectivo.
Autonomía: aprender a tomar decisiones con criterio
Crecer es aprender que podemos expresar dudas, cambiar de opinión y pedir información. La autonomía no significa hacerlo todo solos.
Una propuesta educativa útil ayuda a identificar referentes de confianza y recursos adecuados para situaciones de preocupación, y explica cuándo es necesario pedir la intervención de una persona adulta o de un profesional.
La familia no es una nota al pie
Una parte importante del aprendizaje emocional ocurre fuera del centro educativo. En casa, en el grupo de amistades, en conversaciones informales y también en lo que no se dice.
Hay familias que hablan de estos temas con naturalidad y otras a las que les cuesta encontrar palabras. No siempre es falta de interés; a menudo faltan herramientas, tiempo o referentes.
El planteamiento de Formentera incorpora sesiones dirigidas a familias, una oportunidad para compartir información, aclarar dudas y reforzar la colaboración entre escuela y hogar.
La participación de las familias no debe plantearse como un examen. Sería más útil entenderla como una invitación: encontrar un lenguaje común, aprender a escuchar sin dramatizar y saber a dónde acudir cuando surge una preocupación.
Un entorno de confianza no exige a los menores contar toda su intimidad. Garantiza que, si necesitan hablar, encuentren una persona disponible y una respuesta respetuosa.
La importancia de trabajar desde Formentera, y no simplemente en Formentera
No es lo mismo llegar a un territorio con un paquete de diapositivas que diseñar una intervención capaz de dialogar con su comunidad.
Formentera tiene una identidad propia, una realidad insular y una lengua que también forman parte de la experiencia educativa. La documentación de contratación fija requisitos lingüísticos y de adecuación de los contenidos al contexto. Son cuestiones centrales para la accesibilidad y la calidad del proyecto.
La participación de los centros, el diagnóstico inicial y la evaluación permiten adaptar la intervención y corregir aquello que no funcione. Esta adaptación no significa improvisación; significa aplicar criterios profesionales sin perder de vista a quienes los van a recibir.
El proyecto prevé asimismo acciones para fomentar la coeducación y los referentes positivos entre iguales. Su valor dependerá de cómo se desarrollen y de que cada actividad respete el bienestar y la privacidad del alumnado.
Una educación que también se reconoce en la forma de impartirla
Ser coherentes con los valores que enseñamos importa tanto como el contenido.
Si hablamos de consentimiento, no podemos obligar a un alumno a contar una experiencia personal. Si hablamos de respeto, no podemos tolerar las burlas durante una dinámica. Si hablamos de diversidad, debemos preparar ejemplos y materiales que no dejen a nadie fuera.
Eso exige profesionales cualificados, materiales adaptados y protocolos claros ante revelaciones de situaciones que requieran protección o derivación. La participación ha de ser segura y los contenidos deben poder explicarse con transparencia a la comunidad educativa.
En Emocional nos interesan las experiencias de aprendizaje participativas, pero un taller no es mejor por tener más pantallas o más juegos. Es mejor cuando contribuye a comprender y cuando lo aprendido puede trasladarse a la vida real.
Preguntas frecuentes sobre educación afectivo-sexual
¿La educación afectivo-sexual consiste solo en hablar de sexualidad?
No. Abarca también emociones, autoestima, relaciones, límites, consentimiento, respeto, diversidad, igualdad y prevención de violencias, adaptados a cada etapa de desarrollo.
¿Por qué se habla de coeducación?
Porque permite trabajar la igualdad de oportunidades y revisar estereotipos que pueden condicionar el desarrollo y las relaciones. Su finalidad es favorecer la convivencia, el respeto y el buen trato.
¿Las familias forman parte del programa de Formentera?
Sí. La documentación de contratación contempla actividades con familias junto al trabajo en centros educativos y actuaciones relacionadas con la coeducación.
¿Quién desarrolla el servicio adjudicado?
El Consell Insular de Formentera adjudicó a Emocional Technologies 22, S. L. el expediente 2024/4385 (C04/2025) el 6 de marzo de 2026. El contrato se formalizó el 12 de marzo de 2026 y fija un periodo de ejecución de cuatro años desde la firma.
La conversación que nos gustaría dejar abierta
Hay una pregunta sencilla que resume mucho de lo que esperamos de una educación afectivo-sexual de calidad: «¿Puedo ser yo mismo y, al mismo tiempo, cuidar de los demás?».
Nos gustaría que más niñas, niños y adolescentes tuvieran herramientas para responder que sí.
Que entendieran que el respeto no es una renuncia. Que una relación no debería pedirnos que dejemos de ser quienes somos. Que las diferencias no necesitan convertirse en amenazas. Que podemos hacer preguntas sin vergüenza y aprender sin miedo.
No sabemos todavía qué aprendizajes concretos reflejarán las evaluaciones del proyecto. Eso habrá que demostrarlo con el tiempo y los datos adecuados.
Hoy sí podemos decir por qué este trabajo merece ser contado: porque aprender a querer bien también forma parte de aprender a vivir.
Fuentes y lecturas
- Contrato oficial formalizado el 12 de marzo de 2026, con los pliegos incorporados.
- Expediente 2024/4385, C04/2025, Plataforma de Contratación del Sector Público.
- Orientaciones internacionales de la UNESCO sobre educación en sexualidad basada en la evidencia.
Nota editorial: este artículo explica los objetivos y fundamentos educativos del servicio adjudicado. No presenta opiniones del alumnado ni resultados de impacto no verificados.